aquella noche en que mis ojos te vieron
fue casi como una luz en la noche fría
11/27/2009
11/20/2009
11/16/2009
Mi hermana me pidió un favor, llevar su título secundario para mandarlo por correo a una Universidad porque ella no iba a salir de la casa porque tenía que estudiar mucho. Acepté, por supuesto.
En el horario del almuerzo, fui al Correo Argentino que queda a dos cuadras de mi trabajo. Entré, había mucha gente. Por un momento dudé porque hacía mil años que no mandaba algo por correo, le pregunté al seguridad que estaba en la entrada
Yo: Hola, soy sorda ¿en qué fila debo estar para mandar un correo? (le muestro el título)
Seguridad intentando modular los labios: Sí, tiene que meterlo en el buzón.
Yo (re pelotuda): ¿cómo? ¿así nomás?
Seguridad: Claro, pero tenes que guardarlo en el sobre que se compra en la librería del enfrente (Ya lo sé, boludo)
Salgo con el título en la mano, compro el sobre y le pregunto a la chica en dónde debía escribir el destinatario (soy una chica re tecnológica).
Voy al correo de nuevo, me encuentro con el mismo seguridad
Yo: Ya tengo el sobre, ¿lo meto en el buzón?
Seguridad: Sí
Yo: ¿y cómo pago por el envío?
Seguridad: Nada, no tenes que pagar nada.
Yo: ¿seguro? No entiendo, pensé que debía pagar ¿va a tardar mucho en llegar a la Universidad?
Seguridad: No, solo un par de días y repito, no tenes que pagar nada (me lo repite porque se ve que soy una ignorante)
Yo con una sonrisa re pelotuda: Ah, bueno, muchas gracias.
Lo puse en el buzón
Horas más tarde, le conté a mi hermana que no había pagado nada por el correo
Ella: ¿Queeeeeeé?
Que proceso tan prehistórico, pero me sentí muy bien
(?)

